Pedro y Erika discuten sobre la situación financiera de la empresa y la necesidad de vender el departamento que tienen en común, que pertenece a su hija Flor.
Pedro le pide a Erika 30 mil dólares, argumentando que se los devolverá, pero ella se niega rotundamente, comparándolo con la cantidad de dinero que ella le ha prestado a él. La discusión se torna violenta, con acusaciones de ser un "psicópata" y amenazas veladas.
A pesar de la tensión, ambos reconocen que tienen una hija en común y que deben protegerla. Pedro le pide a Erika que lo deje ir a Uruguay con su madre, argumentando que nunca pasó fin de año con él.