La perfiladora criminal Constanza Lamarque analizó el perfil de Barrelier, principal sospechoso en la desaparición de Agostina, describiéndolo como un "depredador relacional de proximidad". Este tipo de individuos construyen confianza con sus víctimas para luego explotarlas, y según Lamarque, Barrelier presentaría características de control y necesidad de dominio.
Se destacó la privación ilegítima de la libertad y el posible abuso sexual como elementos clave en su perfil, sugiriendo una predilección por menores de edad. Se estima que Barrelier habría conocido a Agostina desde los 11 años, manipulándola psicológicamente durante tres años. Su personalidad mostraría desorganización en la gestión de crisis y una tendencia a la mentira adaptativa para ocultar sus acciones.
Lamarque también señaló que Barrelier, a pesar de ser organizado en la captación de víctimas, no lo es en la posterior gestión de evidencias, lo que explicaría sus constantes cambios de versión. La experta concluyó que Barrelier ha perdido credibilidad y que sus mentiras son reactivas a la evidencia que surge en la causa, careciendo de coherencia lógica.