La perfiladora criminal Connie Lamarque analiza el caso de Agostina y Barrelier, describiendo al sospechoso como un "depredador relacional por proximidad" que construye confianza para actuar. Destaca la planificación en la captación de víctimas pero la improvisación en el descarte del cuerpo.
Lamarque descarta la hipótesis de un asesino serial, argumentando que Barrelier deja un rastro que lo vincula directamente con el crimen. La autopsia será clave para determinar si la muerte fue accidental o planificada, y si Agostina fue vista como una "evidencia" a desechar.
Se resalta la importancia de la gratificación en la obtención de confianza por parte de estos depredadores, quienes suelen actuar sobre personas conocidas. La investigación también se enfoca en el uso de tecnología y cuentas falsas para manipular a las víctimas.