Se cuestiona si es posible que un imputado por un delito tan grave como la privación ilegítima de la libertad sea liberado a los 20 días.
Se explica que la pena para este delito simple es de 5 a 15 años, y se agrava considerablemente si la víctima es menor o si intervienen varias personas, pudiendo llegar a prisión perpetua.
Se señala que Barrelier salió libre a los 20 días, lo que genera dudas sobre quién tomó las decisiones y por qué la justicia provincial interviene en lugar de la federal.