Un estudiante llamado Joshua tiene dificultades para comprender las operaciones matemáticas, específicamente los problemas con los números seis y nueve.
A pesar de no tener materiales como pizarra, papel o lápiz, la señorita Ingalls le sugiere usar tierra y una varita como herramientas improvisadas para aprender.
El estudiante intenta resolver un problema, pero lo hace al revés, mostrando la necesidad de más práctica y comprensión.