Se critica el ajuste permanente sobre los jubilados y sectores vulnerables, en contraste con la prioridad del pago de la deuda al FMI y especuladores. Se señala que el gobierno ajustó partidas en educación y ciencia mediante resoluciones ministeriales, mientras que nunca hay presupuesto para los jubilados.
Se compara el ajuste a los jubilados con la reducción de gastos en lamparitas, destacando que la reducción de jubilaciones es un recorte directo. Se menciona un caso de retención del 7,8% de Ingresos Brutos a un profesional, argumentando que el Estado se lleva rentabilidad de los negocios. La caída de la actividad económica, con 300.000 aportantes menos, afecta la recaudación y genera la necesidad de más ajustes.
Se critica que los empleados públicos no reciban aumentos mientras los directores de multinacionales ganan sumas exorbitantes. Se hace hincapié en la falta de presupuesto para los jubilados y sectores vulnerables, mientras que el pago de la deuda al FMI siempre está garantizado. La pérdida de poder adquisitivo de los jubilados se agrava por estos ajustes permanentes.