Se cuestiona si la actual conducción de Boca Juniors, liderada por Juan Román Riquelme y con conexiones políticas con Sergio Massa y Claudio Tapia, podría enfrentar una alternancia en caso de elecciones. Se sugiere que se ha "armado todo" para dificultar un recambio.
Se explica que Boca se ha convertido en una "unidad básica" donde se han generado muchos socios nuevos, a menudo a cambio de sumas módicas de dinero y demostrando lealtad a Riquelme. Se afirma que para hacerse socio se requiere mostrar alineación política con el "puntero" correcto, lo que genera una espera de años para quienes desean asociarse por motivos deportivos.