Se evoca la memoria de anteriores dirigencias de Boca Juniors (Armando, Alegre, Heller, Macri) para contrastar con la actual situación de violencia y división. Se recuerda que, si bien existían desacuerdos, nunca se llegó a la agresión física que se observa hoy.
Se cuestiona si la dirigencia de Riquelme está fomentando la violencia a través de "comisarios políticos" en las tribunas. Se expresa preocupación por la peligrosa división del club y el riesgo de que la situación empeore, llevando a lamentar consecuencias graves más allá de lo deportivo.