Cuba atraviesa la peor crisis energética de su historia, con apagones de hasta 22 horas diarias que afectan a más del 60% de la isla. Millones de cubanos enfrentan esta situación reinventando sus rutinas, cocinando con carbón, cargando teléfonos como bien escaso y durmiendo en patios para escapar del calor.
Las causas de la crisis son estructurales: las termoeléctricas, construidas en la era soviética, carecen de mantenimiento. La reducción de envíos de petróleo desde Venezuela y México ha agravado el colapso. Se ha activado la "opción cero", un plan de emergencia que prioriza servicios esenciales y recurre a tracción animal, carbón y biomasa.