Continúan las protestas y bloqueos en Bolivia, generando una situación crítica por la escasez de combustible y medicinas. Los manifestantes exigen al gobierno un diálogo sin condiciones y denuncian que se utilizan las necesidades básicas de la población como escudo para presionar.
Ciudadanos de diversas regiones expresan su indignación ante la falta de acceso a servicios esenciales y la violencia ejercida por grupos que controlan los bloqueos. Se cuestiona la pasividad de las autoridades y se exige la intervención presidencial para normalizar la situación.
Se relata la difícil situación de quienes no pueden acceder a ambulancias, alimentos o medicinas, y se denuncia que la dirigencia de los bloqueos actúa a su antojo, privando a la población de bienes esenciales. La población se muestra furiosa y exige medidas concretas al presidente Luis Arce.