En Venezuela se observa el fin de una era con el descolgamiento de cuadros, imágenes y murales de Nicolás Maduro y Hugo Chávez. Esta acción, liderada por la funcionaria Delcy Rodríguez, simboliza un cambio de ciclo político y un intento por borrar la iconografía de los anteriores gobiernos.
La medida, que abarca instituciones y espacios públicos, genera interrogantes sobre la profundidad de los cambios que se avecinan en el país. Si bien se presenta como un símbolo de renovación, algunos analistas consideran que la situación política y social de Venezuela sigue siendo crítica, y que estos gestos no necesariamente implican una transformación real.