Ante la persistente desgracia causada por el arca del Señor, los filisteos recurrieron a brujos y adivinos, representantes de Satanás, quienes reconocieron la superioridad del Dios de los hebreos. Les sugirieron devolver el arca y enviar una ofrenda como muestra de respeto, admitiendo que no había posibilidad contra el Dios hebreo.
Los brujos aconsejaron que, al devolver el arca, el Dios de los hebreos podría dejar de afligirlos. Se recordó el caso de Faraón y los egipcios, quienes intentaron medir fuerzas con Dios y fueron pulverizados. Se enfatizó la grandeza y el poder del Dios todopoderoso.