Se inicia una oración pidiendo a Dios actuar y paralizar cualquier obra del enemigo en las vidas de quienes oran, afectando a familiares y personas que se unen en oración.
Se ordena al demonio salir con todos sus males, expulsando dolores, debilidad y malestar. Se afirma que el poder divino está actuando para sanar y liberar.
Como ministro del Evangelio, se ordena al mal irse, desaparecer y ser expulsado de todas las partes del cuerpo, incluyendo huesos, músculos, piel, sangre y órganos, para que todo glorifique a Dios.