En Brasil se avanza hacia la implementación de una jornada laboral de 40 horas semanales, reduciendo las actuales 44 horas. El proyecto ya fue aprobado en Diputados y espera sanción en Senadores, con amplio consenso político.
Esta medida, que busca mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores, implicará una transición gradual: primero se reducirá a 42 horas y luego a 40 en un plazo de un año, sin recortes salariales. La iniciativa contrasta con la tendencia en Argentina, donde se debate la posibilidad de extender la jornada laboral.