Se introduce el concepto de ser "Radicales" en el compromiso con Jesucristo, enfocándose en la adoración. Se cita el libro de Apocalipsis para describir la adoración incesante en el cielo, día y noche, diciendo "santo, santo, santo es el Señor".
Se menciona a David y su entendimiento del poder de la adoración, estableciendo turnos para los cantores en el templo, como se describe en Primera de Crónicas capítulo 25. Estos músicos comunicaban mensajes de Dios a través de cantos e instrumentos, bajo las órdenes del rey David.
Se destaca que David estableció un altar de adoración porque era "radical en la adoración", entendiendo el lenguaje del cielo y la adoración permanente al Rey de Reyes.