Se reitera la importancia de la reacción social, ejemplificada por los estudiantes de colegios secundarios que protestan sin responder a una conducción política.
Se destaca que estos jóvenes, como el caso de Pitrola, asumen un costo personal por sus convicciones, a diferencia de otros que están "borrados".
Se menciona a Axel Kicillof como un modelo alternativo que demuestra cómo hacer las cosas de manera diferente.