El Dr. Suárez relata un caso ejemplificador sobre la obediencia a Dios, comparando la actitud de un hombre que se niega a ser rescatado durante una inundación con la figura bíblica de Elías y Acab. El hombre, a pesar de las advertencias y los intentos de rescate por parte de vecinos, bomberos y un helicóptero, se aferra a su fe y espera la intervención divina, falleciendo finalmente.
Tras este relato, una persona consulta al Dr. Suárez sobre su situación personal. Expresa que al estudiar y predicar sobre la sanación divina, varias personas de su entorno enfermaron, generándole dudas y el temor a retroceder en su fe. El consultante busca entender el motivo de estas dolencias y cómo seguir siendo un instrumento de Dios.
El Dr. Suárez responde enfatizando la importancia de enseñar la doctrina de la sanación y cómo apropiarse de las bendiciones divinas. Explica que Jesús ya llevó las enfermedades, y que la fe en Él es clave para la victoria. Insta a los oyentes a poner sus propósitos y a creer en la sanación, afirmando que Dios bendecirá a su pueblo y que muchos testimonios de sanación serán compartidos.
El segmento concluye con una oración de liberación y sanación, donde el Dr. Suárez reprende las acciones del enemigo y ordena a los espíritus de enfermedad que salgan de las personas. Invoca la fe y la exigencia en el nombre de Jesús para que el mal se vaya, y anima a los presentes a aclamar a Dios para recibir milagros y bendiciones.