La inflación preferida por la Reserva Federal alcanzó el 3.8% en abril, su nivel más alto en casi tres años, influenciada por el shock petrolero de la guerra con Irán. El consumo personal aumentó un 0.4%, desacelerándose respecto al mes anterior.
El gasto de los consumidores también mostró una desaceleración, aumentando un 0.5% en abril, una cifra menor al 1% registrado en marzo. Estos datos reflejan una moderación en el consumo.