Se aborda el perdón como secreto de la paz y de las oraciones contestadas, recordando que debemos perdonar para ser perdonados.
Se enfatiza la necesidad de romper con el odio y la amargura, y de tener cuentas saldadas para vivir en la bendición del perdón, siendo comprados por Cristo y libres para adorarlo.
Se introduce la gratitud como secreto de la felicidad, invitando a agradecer por todas las cosas que Dios ha dado y a honrarlo con ofrendas de gratitud.