Se critica el ajuste en educación y se califica de "siniestros" a quienes lo promueven. Se cuestiona la retórica de Adorni y Karina Milei, tildándola de "catarata de mentiras" y vinculándola con el "insumo del odio" de Javier Milei.
Se analiza la estrategia de Milei de atacar a la "clase política" y se sugiere que su accionar responde a un estado de "ruptura" y falta de capacidad para disociar el odio.