Santoro critica duramente los ataques del presidente a periodistas como Débora Pláger y Geuna, señalando que van más allá de la crítica y rozan la incitación al odio.
Relata un episodio donde Geuna habría comentado que su hija volvió llorando del colegio por comentarios sobre su madre, y a pesar de esto, se continuó con la agresión verbal, llegando a sugerir que podría terminar presa. Santoro califica estos actos como "líneas rojas" y parte de un "plan", no solo incontinencia verbal.