El presidente brasileño, Luis Ignacio Lula da Silva, impulsa una reforma laboral que busca reducir la jornada semanal de 44 a 40 horas, sin disminución salarial y con implementación gradual. La propuesta ya fue aprobada en la Cámara de Diputados, con el apoyo incluso de miembros del partido liberal de Bolsonaro.
Esta iniciativa, que busca actualizar los marcos regulatorios para promover el empleo y mejorar la calidad de vida de los trabajadores, ha generado un debate político. La aprobación por parte de legisladores del partido liberal sugiere una convergencia de intereses ante la demanda popular.