Bolivia atraviesa una crisis económica y social de más de tres semanas, con protestas y bloqueos que han generado pérdidas estimadas en 600 millones de dólares y escasez de alimentos, combustible y medicamentos.
El presidente Rodrigo Paz busca descomprimir la situación mediante el diálogo y la conformación del Consejo Económico y Social, invitando a sindicatos y empresarios. Sin embargo, Evo Morales es señalado como el autor intelectual de las movilizaciones.
El gobierno de Bolivia negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un programa de créditos por 5.000 millones de dólares, destinados a agricultores, emprendedores y organizaciones sociales, no al aparato estatal.
La tensión refleja la peor crisis económica en cuatro décadas, con alta inflación y fuerte presión social. En el Día de la Madre, mujeres marcharon en La Paz reclamando por las condiciones de vida y la renuncia de Paz, sumándose al descontento por el combustible de mala calidad.