Se compara el consumo de jugo de naranja con comer tres naranjas enteras, señalando que el jugo puede equivaler a un plato de ravioles en términos calóricos y de impacto en el organismo. El jugo de naranja, al carecer de fibra, aporta "calorías vacías" que no generan saciedad.
A diferencia de la fruta entera, el jugo se absorbe rápidamente, similar a chupar un caramelo o consumir un sobre de azúcar. Se desaconseja el consumo excesivo de jugos, recomendando hasta una naranja por día en forma de jugo y el resto de la fruta entera.