Se reflexiona sobre la impunidad y la naturalización de ciertas prácticas en el ámbito oficial, donde la corrupción y la complicidad entre policías, abogados, políticos y punteros parecen ser moneda corriente.
Se expresa espanto ante esta realidad, pero se reconoce que está normalizada como "trabajo oficial". La frase "apretás y sale una gangrena" ilustra cómo al investigar ciertos casos, salen a la luz redes de corrupción más amplias.