Mantener el cerebro activo y saludable a lo largo de la vida es posible gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para generar nuevas redes neuronales. Esto se logra a través de actividades que estimulan el aprendizaje constante, sin importar la edad. El cerebro se adapta a los estímulos que recibe: si se le proporciona conocimiento, crea nuevas redes; si se le ignora, se "apaga".
Encontrar un hobby que genere satisfacción y realizar ejercicios matutinos son prácticas beneficiosas. La actividad física, además de sus conocidos beneficios para el cuerpo, también impacta positivamente en la generación de nuevas conexiones neuronales y estimula la neuroplasticidad.
Los desafíos del pensamiento lateral, que buscan estimular la creatividad y la innovación saliendo de lo conocido, también son clave. Aprender un idioma, un instrumento musical, o realizar actividad física como caminar o hacer pilates, son ejemplos de actividades que fomentan estas nuevas conexiones. La interacción social también juega un papel importante, ya que estimula y motiva, y permite conocer personas con proyectos diferentes, contribuyendo a mantener el cerebro activo.