Se abordaron los problemas de equilibrio y estabilidad de Paula, que aumentan el riesgo de caídas, especialmente en la bañera. Se señaló que la dificultad para ver los pies y la acumulación de peso en los muslos impiden un avance seguro.
Se planteó que la bañera es inherentemente resbalosa y que incluso con una alfombra antideslizante, el riesgo persiste. La recomendación principal fue la de colocar una silla o banco dentro de la bañera para que Paula pueda sentarse cómodamente, lo que aumentaría significativamente su seguridad y le permitiría realizar la higiene de manera más controlada.