Se reflexiona sobre el deterioro educativo y se critica la influencia del populismo en este ámbito. Se compara la forma de discutir de los jóvenes actuales con la de generaciones anteriores, mencionando la figura de Néstor Pitrola y su vocabulario, y contrastándolo con el de su nieto.
Se debate sobre la diferencia entre una "izquierda ilustrada" y la retórica actual, y se cuestiona la idea de que el gobierno de Kicillof represente a la juventud. Se reitera que la producción y la educación son fundamentales para el progreso del país y que la toma de colegios obstruye este proceso.