Los participantes de "Cuestión de Peso" se enfrentaron a la tentación de los postres, específicamente helados, durante el segmento de permitido.
A pesar de las advertencias y el miedo a subir de peso, varios participantes sucumbieron al deseo de probar diferentes sabores de helado, como el de mango, café frío y membrillo. Se generó un debate sobre la seguridad alimentaria y la importancia de controlar el consumo, incluso en momentos de disfrute.
La dinámica de compartir los helados generó preocupación sobre la higiene y la posible transmisión de enfermedades, lo que llevó a la sugerencia de realizar talleres de seguridad alimentaria para los participantes.