El fenómeno del "motomóvil" se impone como una alternativa de transporte en la ciudad, impulsado por la crisis económica y la búsqueda de opciones más baratas y rápidas.
Conductores y pasajeros destacan la comodidad, el menor costo en comparación con taxis o autos de aplicación, y la agilidad para moverse en el tráfico. A pesar de los miedos iniciales sobre la seguridad, muchos usuarios se sienten confiados gracias a la verificación de las aplicaciones y las medidas de protección como el casco.
Si bien la inseguridad puede ser un factor en ciertas zonas o horarios, el motomóvil se consolida como una opción viable, con viajes que promedian los 5.7 kilómetros y una duración de 5 a 7 minutos, a menudo conectando con otros medios de transporte público.