El presidente Rodrigo Paz promulgó una ley que facilita la declaración del estado de excepción, restringiendo las intervenciones de las Fuerzas Armadas en conflictos internos. Las protestas y bloqueos, que ya cumplen cuatro semanas, continúan generando desabastecimiento e inflación en La Paz, obligando a las familias a reducir sus raciones de alimentos.
Los precios en La Paz se han disparado debido al bloqueo de carreteras por parte de los manifestantes, lo que limita la llegada de suministros. La escasez de carne y otros productos ha llevado a un aumento de precios, afectando la economía de los hogares. Algunos negocios intentan adaptarse ofreciendo porciones más pequeñas o alternativas más económicas, mientras que la situación general ha llevado a un aumento de la picaresca y riesgos para la salud.