Se proyecta que la inflación de fin de mes rondará el 2.3%, según diversos cálculos de consultoras y bancos. Este dato se ve favorecido por la estabilidad de los precios de las naftas y un aumento moderado en los alimentos.
Sin embargo, se señala la dificultad que enfrentan los pequeños comerciantes para adaptarse a la baja de precios mayoristas, debido a la incertidumbre sobre la reposición de mercadería y la fluctuación del dólar. La desconfianza en la estabilidad cambiaria genera preocupación.
Factores como la liquidación de exportaciones (agro y energía) y la emisión de bonos por parte de empresas y gobiernos contribuyen a mantener el dólar quieto, lo que a su vez ayuda a contener la inflación. A pesar de esto, la gente compra menos, poniendo a los pequeños comerciantes en una situación compleja.