La homilía de Mons. García Cuerva, considerada la pieza más analizada de la jornada, abordó la importancia del "bien común", entendido como la capacidad de una nación de velar por todos sus hijos, especialmente los más necesitados.
Se enfatizó el rol del "actor del diálogo", escuchando a todos, respetando y buscando consensos en la diversidad. También se destacó la "amistad social", haciendo un llamado a detener la división y la polarización, citando al Papa Francisco: "nadie se salva solo".
Finalmente, se resaltó el rol del "actor de la esperanza", como motor interno que anima a los argentinos a seguir apostando por un futuro mejor. El mensaje se interpretó como un llamado a la unidad y la superación de las divisiones en el clima político actual.