El obispo García Cuerva, en la homilía del Tedeum por el 25 de mayo, hizo un llamado a la unidad y al diálogo, instando a la clase dirigente a superar la división y la polarización.
El mensaje resonó en un contexto de fuertes internas dentro del espacio libertario, evidenciadas por la ausencia de Victoria Villarruel en el acto oficial y la ubicación de Patricia Bullrich, sentada lejos del gabinete nacional.
García Cuerva enfatizó que "nadie se salva solo" y criticó el "sálvese quien pueda" como una expresión de individualismo que rompe los vínculos de fraternidad.