La homilía de Monseñor García Cuerva durante el Tedeum del 25 de Mayo fue calificada como contundente y diplomática, abordando temas como la discapacidad, la pobreza, la división social y el uso de las redes. Se destacó la elección de un pasaje evangélico sobre un paralítico y se hicieron alusiones a los "odiadores de las redes" y "terroristas con pantalla", comparándolos con los fariseos de la época.
El arzobispo también condenó el despilfarro, la ostentación y la falta de empatía, haciendo un llamado a la unidad y al diálogo, y criticando a una "clase dirigente paralizada" que no atiende las necesidades de la población.
Se señaló la ausencia de figuras políticas importantes como Victoria Villarruel y Luis Caputo, mientras que otros funcionarios como Patricia Bullrich sí estuvieron presentes. La transmisión del evento, a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, mostró escasas imágenes del gabinete hasta la finalización de la homilía.
El mensaje de García Cuerva, proveniente del sector de los curas villeros y con una trayectoria pastoral en barrios humildes, fue interpretado como un reflejo de su compromiso social y una crítica implícita a la polarización y al individualismo.
Se enfatizó la importancia de la unidad y la cordialidad en la construcción de la Argentina, recordando el primer mensaje del gobierno patrio en 1810. La homilía concluyó con un llamado a la esperanza y a la revitalización del tejido social, citando al beato Fray Mamerto Esquiú.