Fernanda denuncia que su cuenta de Instagram, con más de un millón de seguidores, está siendo afectada por bots, lo que le impide trabajar con marcas.
Explica que estos bots, comprados por un call center, restringen comentarios y que algunas marcas ya se han dado cuenta de la situación. Esto se traduce en una "violencia económica a distancia", similar a lo que ocurría antes cuando su ex pareja intervenía directamente.
Fernanda compara esta situación con la de Marcelo, a quien le cerraron la puerta en Instagram por cambiar su foto de perfil repetidamente, sugiriendo que las reglas de la plataforma son estrictas.