Se relata el descontrol y caos ocurrido en Avellaneda durante la preparación del sándwich más grande del mundo, un evento que prometía ser una fiesta patria y terminó en un espectáculo lamentable.
La espera prolongada por parte de la gente, que incluyó familias y personas de todas las edades, generó impaciencia. A pesar de los esfuerzos del organizador, "El Tano", y su equipo, que prepararon un sándwich de 750 metros con 1200 matambres, jamón, queso y huevo, la situación se salió de control.
Cerca de las 18 horas, luego de que algunas personas ingresaran a robar pan y demoraran el evento, la gente comenzó a saltar las vallas, tirar estructuras y llevarse porciones del sándwich, aderezos y hasta rollos de cocina. Testigos locales expresaron su indignación y tristeza por el accionar de un grupo reducido que arruinó el evento, destacando el esfuerzo y la buena voluntad de los organizadores.
A pesar del lamentable desenlace, se destaca que el récord se batió y se buscó resaltar la parte positiva del evento y el trabajo de los organizadores, quienes ya habían sufrido un robo previo de pan que retrasó la jornada.