Se desató un descontrol en Avellaneda por el sándwich de matambre a la pizza más largo del mundo, llevando al derribo de vallas para obtener una porción.
La multitud, que esperaba desde las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde, experimentó un hambre intensa, lo que generó la caótica situación.
Se menciona que algunos asistentes se retiraron por la larga espera, y se bromea sobre la posibilidad de que hubieran "secuestrado al parrillero".