La conversación giró en torno a las comidas típicas del fin de semana largo, con énfasis en los pastelitos y las empanadas fritas. Se debatieron las proporciones ideales de membrillo y batata en los pastelitos, y la técnica para freír empanadas de manera que queden secas y sabrosas.
Se mencionó la preferencia por pastelitos con masa criolla y se criticó el exceso de almidón y grana en algunos productos comerciales. La discusión también incluyó la preparación de empanadas de carne picada, con un toque de limón para realzar el sabor.
El tema de los churros rellenos, incluyendo versiones con Nutella y hasta salame, también surgió, generando debate sobre la dulzura y la autenticidad de estas preparaciones. Se concluyó que la empanada frita, si se hace correctamente, es una opción deliciosa y "patria".