Las últimas horas en Bolivia han sido violentas, con enfrentamientos que han dejado policías y manifestantes heridos, y la lamentable confirmación de muertes. Un joven de 24 años falleció a raíz de los disturbios. Se reportó que los manifestantes portaban armas de fuego, e incluso un policía recibió un disparo que fue amortiguado por su teléfono celular.
Ante esta escalada de violencia, el presidente Rodrigo Paz no descarta tomar medidas más extremas, como la declaración del estado de excepción o incluso de sitio, aunque prefiere agotar las instancias de diálogo. Estas medidas, sin embargo, son difíciles de revertir una vez implementadas.
Se critica la violencia ejercida contra un gobierno democrático elegido hace apenas seis meses, que busca solucionar una crisis de derroche de recursos. La situación se compara con la de Venezuela, pero Bolivia dependía de transacciones de gas, cuyos recursos se agotan, impidiendo mantener el sistema de subsidios.