Se describe la tensa situación en Bolivia, con enfrentamientos entre manifestantes y la policía, y el uso de gases lacrimógenos y otros elementos en las protestas.
El gobierno de Paz evalúa la posibilidad de decretar estado de excepción para disolver los bloqueos, lo que podría derivar en un enfrentamiento entre civiles y militares.
A pesar de la reducción salarial anunciada por Paz, los manifestantes exigen su renuncia, manteniendo la presión sobre el gobierno en medio de un clima de crisis social y desabastecimiento.