La tensión en Bolivia escala con disturbios que llevan más de un mes, a pesar del llamado al diálogo del presidente Rodrigo Paz.
Ayer se produjo una movilización multitudinaria que terminó con incidentes aislados, donde un grupo reducido agredió a la policía cerca de Plaza Murillo.
La policía dispersó a los manifestantes, quienes se dirigieron hacia una estación de teleférico. Se temía que intentaran prenderla fuego.
Los bloqueos persisten, afectando el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible. Podrían ocurrir enfrentamientos entre manifestantes y quienes se oponen a los bloqueos.
La Iglesia, la policía y las fuerzas armadas intervinieron para establecer un canal de diálogo. Lula da Silva expresó su apoyo a Rodrigo Paz y se comprometió a enviar ayuda humanitaria, marcando un distanciamiento político de Evo Morales.