Bolivia atraviesa un fin de semana de extrema tensión social y desabastecimiento debido a los bloqueos que ya entran en su cuarta semana. La falta de combustible y alimentos se agudiza en La Paz y otras ciudades, con largas filas de personas esperando para cargar sus vehículos o bidones.
A pesar de los intentos del gobierno por llamar al diálogo, la situación se mantiene estancada, sin avances concretos entre los manifestantes y las autoridades. Las versiones sobre un posible estado de sitio por parte del gobierno boliviano aumentan la incertidumbre, mientras la población sufre las consecuencias de la crisis.
La ayuda humanitaria enviada desde Argentina, a través de aviones Hércules, genera controversia. Mientras algunos afirman que los alimentos no han sido distribuidos, otros denuncian que se envió material represivo. La declaración de Evo Morales, pidiendo elecciones en 90 días, también ha generado conmoción y acusaciones de intentar alterar el orden democrático.