El Senado de Bolivia aprobó la abrogación de la ley de estado de excepción, una medida que podría otorgar mayor margen de acción al Ejecutivo. Paralelamente, el presidente Luis Arce anunció un recorte del 50% de su sueldo y el de sus ministros, en un intento por reducir la tensión social en el país. A pesar de estas acciones, los manifestantes continúan exigiendo la renuncia de Arce, y la crisis persiste.
El recorte salarial de Arce, que pasaría de unos 3.450 dólares a la mitad, no ha logrado apaciguar el clima de crisis en Bolivia. La situación se agrava con la confirmación de la muerte de un joven de 24 años durante las manifestaciones del sábado, un hecho que el gobierno admitió recientemente. La tensión social sigue alta y no se vislumbra una solución a corto plazo.