En el marco del juicio por los cuadernos, el abogado de Julio De Vido, Maximiliano Rusconi, solicitó que se investiguen las presiones a testigos por parte del fallecido juez Claudio Bonadio y del fiscal Carlos Stornelli. La defensa argumenta que Silva, encargado del edificio donde vivía Cristina Fernández de Kirchner, fue presionado a firmar una declaración que no había dicho y que no leyó, bajo amenaza implícita a sus hijas.
Silva relató que firmó bajo presión y sin leer, sintiendo que cometía un delito. Denunció que Bonadio y Stornelli lo condujeron en su declaración, sugiriéndole que "no se olvide que usted tiene dos hijas". El Tribunal Oral Federal N°7 indicó que responderá a este planteo al finalizar el debate.
Se mencionan 27 testimonios de empresarios que denunciaron coerción, apretes y tortura psicológica por parte de Bonadio y Stornelli. El caso de Silva es particular por ser un testigo, no un imputado, que declaró sin abogado defensor. La expareja de Oscar Centeno, Hilda Orovitz, también declaró y afirmó ser testaferro de Centeno, poniendo en duda la credibilidad de otros testigos. Orovitz rompió en llanto al ser exhibidos audios y se habló de una posible suspensión de la audiencia.
Se recuerda que Orovitz había denunciado previamente a Centeno ante Bonadio por un estilo de vida que no se correspondía con sus ingresos, mencionando bolsos y textos, pero la causa fue enviada a sorteo. Se critica que Bonadio y Stornelli se quedaran con la causa de los cuadernos en lugar de seguir el procedimiento.