Se discute la estrategia de llevar a menores de edad como testigos en casos judiciales, explicando que esto les obliga a declarar y que mentir podría acarrear consecuencias. Se considera que esta medida busca obtener información y asegurar la veracidad de los testimonios.
Se menciona la declaración de una nena de 12 años y otros testimonios que podrían cruzarse y generar contradicciones. Se califica la situación como un "horror descripto en primera persona" dentro de una casa en un barrio de clase media.