Venezuela, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, enfrenta una profunda crisis en su industria petrolera. Décadas de mala gestión, falta de inversión y sanciones han reducido drásticamente su producción.
La refinería de Paraguaná, la más grande del país, sufre de deterioro y representa un riesgo constante para los residentes cercanos. Los derrames de petróleo han afectado el ecosistema y la pesca.
Las exportaciones de petróleo venezolano aumentaron recientemente, pero la situación general sigue siendo precaria. La vida en Paraguaná se caracteriza por la espera de mejoras que no llegan, la incertidumbre y el miedo a posibles accidentes en la refinería.