Se intensifica la crítica a la política migratoria argentina, argumentando que el país administra las crisis de países limítrofes como Bolivia, expulsando a sus ciudadanos ante dificultades socioeconómicas o políticas.
Se cuestiona la efectividad de la constitución argentina, redactada en el siglo XIX, para abordar la realidad actual y se propone su posible reforma. Se enfatiza que la crisis boliviana, marcada por el embarazo adolescente y la inestabilidad política, genera un éxodo hacia Argentina, lo cual resulta inviable a largo plazo.
Se señala la falta de reciprocidad en las relaciones con Bolivia, contrastando la apertura argentina con la supuesta cerrazón boliviana. Se menciona la influencia de Estados Unidos en la región por intereses económicos como el litio y se critica la gestión de Evo Morales y sus sucesores.