Se reaviva el debate sobre las declaraciones de Polino y la postura de la comisión directiva de APTRA. Un miembro de la comisión, Julio, expresa su desacuerdo con posibles sanciones y defiende la libertad de expresión, argumentando que todos ponen la cara por lo que dicen.
Se cuestiona la ausencia de otros miembros de la comisión directiva, mientras Ventura, como presidente, sí da la cara. Se menciona a Capodistria, a quien se le pide que "ponga la cara" y se sugiere que es el dueño de un bar donde actúa uno de los panelistas.
La discusión se torna tensa, con interrupciones y un grito de "¡Cállate, carajo!", evidenciando el conflicto interno y la dificultad para llegar a un consenso sobre cómo proceder con Polino y la transparencia en APTRA.