Se destaca la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en un evento organizado por Karina Milei, a pesar de ser un evento presidencial, evidenciando la tensa relación entre ambas figuras.
La decisión de no invitar a Villarruel subraya la profunda discordia y la falta de formas básicas de cortesía dentro del círculo de poder, a pesar de la importancia de mantener ciertas apariencias institucionales.
La organización del evento por parte de la Secretaría General de la Presidencia, bajo la órbita de Karina Milei, marca un precedente y genera polémica sobre la dinámica de poder y las relaciones internas en el gobierno.